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Dedicado a John Sebastian Cardinale

De nuestro corresponsal en España. Martín Tazul.

Al salir de casa llevaba conmigo una pequeña maleta, buen calzado y un pequeño libro entre las manos. Lo más apropiado para viajes cortos. Destino: la presentación de Relata2x1, cuentos interactivos.

Un par de días antes había recibido la noticia, vía conferencia telefónica, desde Nueva Orleans. Un viejo amigo, cazador de aligátor, me había alertado, “es un libro distinto. Cuando espero mis presas, agazapado en una duna, saco la linterna y lo releo”.

Así que nada mejor que pensar que es un buen compañero de viaje, para releer en momentos de soledad, buscar remanso o simplemente esperando el tranvía.

Me recuerda su portada a un doble juego, al de los cazadores de mitos y leyendas. A una estrategia de elección, leo, elijo y por fin puedo tener alternativas. Interactividad. Ocho cuentos dan para muchos metros de vía. Y cada escritor nos confiesa, nos desvela su decálogo.

—Chamartín.— Avisa el conductor— Final de línea.

Me apeo y llego de espaldas a un campo de fútbol, busco en mi pequeña maleta la dirección de la librería. El tranvía. Y junto a unos kioscos de prensa, en una calle muy comercial parapetada de modernas avenidas, me veo rodeado de libros y publicaciones, pero solo una cosa me llama la atención. Todos los amigos que, entre el público, han decidido acompañar a los autores. Un premio que cualquier escritor sueña, al más puro estilo teatral, imaginativo, como el del Deseo que ha tenido Tennessee Williams.

Sin aspavientos, ni mayores alardes, Luis Rafael abre el acto con un amable agradecimiento de bienvenida a todos. Vuelvo a la maleta a por mí libreta para anotar los títulos de los relatos, de sus autores, de sus decálogos, pero ensimismado por el encanto de las lecturas me dejo llevar por ellos. Por los protagonistas.

Aplausos, firmas, buenos deseos. Gran tarde de literatura.

Así que decido regresar a casa en el último tranvía, con un deseo: telefonear a Nueva Orleans.

—     Centralita, ¿con quién desea hablar?

—     Hola señorita, con el cazador del Mississippi.

—     ¿Cazador? Soy Martín.

—     ¿Cómo fue?

—     Todos lo creyeron.

—     ¿Lo de la foto de portada también?

—     No eso no lo contaron.

—     Te lo dejan a ti en exclusiva.

—     Pero tienes que contarlo todo, lo de la boa que te quiso engullir y lo del aligátor que te atacó justo antes de disparar el objetivo.

—     Martín cuéntalo tú, en tu periódico.

—     No. A mí no me creerían. Pero ya les dijo Luis Rafael a todos que no pudiste venir porque andabas cazando.

— Gracias Martín. Mándame el carrete, por barco y ya sabes en cuanto tenga las fotos te las mando de vuelta a España para tu periódico. Un abrazo.

— ¡Hasta pronto!

Fermín Caballero Bojart.

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